No espero cambiar el mundo, pero esto que he escrito es algo de lo que llevo dentro. Si una idea, una frase, o una palabra ha llegado hasta ti, entonces estas páginas han hecho mas de lo que esperaba.

domingo, abril 08, 2007

=)

No piensan que la vida es genial a veces?

miércoles, julio 07, 2004

Vacio

Vacío, superficialidad. A mi alrededor se sucede una danza de rostros falsos.
Puedo verla sonríendo amablemente, lo veo a él levantando su cerveza y vociferando la música de fondo.
La situación se repite a lo largo y a lo ancho del lugar, de la ciudad. Merodeando con actitud, autosuficiente; buscando su “hembra”, lanzando algunas adulaciones vacías al pasar, mostrándose como el mas fuerte de su especie.
Y así, uno tras otro desfilan, intentando capturar una “presa”, un pedazo de carne con el cual entretenerse esta noche, jugar al amante y quizá prometer mas de lo que en realidad les interesa dar.
Ella no está acostumbrada a eso, quizá esta noche bebió algo de más. Ella realmente no es así y hoy tan sólo había salido a divertirse.
Cualquier excusa es buena para iniciar una conversación casi casual, y ella lo mira, de a poco comienza a creer en sus palabras, sus promesas parecen verdaderas. Un brillo nace lentamente de sus pupilas.
El plan marcha a la perfección, quizá esta noche pueda ser fructífera.
Luego de algunos tragos algunas inhibiciones desaparecen y ella se siente a gusto, reconfortada en la viril presencia de su imprevisto príncipe azul, y tras algunas confesiones y llantos sumergidos en vasos abandonados, el consigue lo que quiere, mientras ella cree que él la quiere.
El amancer desgarra la oscuridad del telón de esta hipócrita representación, ambos se han vuelto a vestir. El silencio lastima sus ilusiones, él no piensa pronunciar una sola palabra. Cada uno toma sus pocas pertenencias y se alejan el uno del otro, en rumbos dispares.
Ella no ha parado de llorar en todo el día, sus lágrimas llenarían más vasos de los que se vaciaron la noche anterior. Él está con otros de su especie relatando con heroísmo su conquista, detallando intimidades ajenas ante asombrados ojos llenos de masculina ignorancia.
Cae la noche sobre la ciudad, los resplandecientes neones invitan a no dormir una vez más. Ella está en casa, ha decidido acostarse temprano, y ahogar sus angustias en la inconsciencia del sueño. Él pide una cerveza, y mira a su alrededor; otra vez están pasando su canción favorita.

Quimeras Invisibles

Quimeras invisibles

Estar y no estar en un mismo lugar,
Despertar titubeando entre la paranoia y la mas absoluta lucidez,
Cientos de meteoritos invaden mis neuronas pero ellas permanecen ajenas, inmunes,
La difícil tarea de compensar la realidad con lo que no existe.
Momentos de luz entre sombras blancas, momentos de muerte y angustia,
Y ese maldito sonido que me perturba al punto de irritarme no me permite concentrar.
No es que quiera esperar inspiración, es que nunca la tuve.
Nada de lo que creamos sale de nosotros, no podríamos hacerlo conscientes.
En un mundo sólido somos errores de cálculo,
La debilidad no es tan frágil como pensamos alguna vez.
La idiotez de creer en una obra maestra, la claridad del ignorante.
Cuadros de música pintan mis oídos con colores tan poco sutiles.
Sabe que diablos estoy intentando explicar, no lo se, yo no lo escribo.
Preso de mis alucinaciones no sé ni quien soy.
Momentos de paranoia y lucidez pero no de libertad.
Arruinado desde mi lugar me dejo invadir por impresiones primeras que descansan en lo mas cansado de mi ser.
Soledad nocturna y olvido.

Get Free

Es tan fácil ser libre, y nadie se lo propone, es tan fácil escalar una montaña, pero el esfuerzo parece demasiado; sin saber lo hermosa que es la vista desde la cima. Estamos todos encerrados en una ciega esfera de terrorismo invisible.
¿Alguna vez te preguntaste cuánto vale realmente tu vida?¿Alguna vez te sentiste realmente vivo?
¿Cuándo fue la última vez que te recostaste en tu cuarto sintiéndote feliz solamente de existir, y no por haber adquirido el último artículo de moda o el último símbolo de status para ser aceptado por la sociedad terrorista?
Estamos encerrados, vos y yo, el y ella, todos nosotros, en un mundo que se muestra como la única alternativa; vivir bajo sus preceptos parece inevitable e irreversible.
No es así, y de algún modo, vos y yo lo sabemos; lo supiste cuando por primera vez te paraste sobre tus pies, cuando viste en los ojos de tu amante una noche especial, cuando el aire de la noche decia algo mas... cuando el mundo parecía tan grande y tan insignificante, tan vasto e innecesario a la vez.
Hay un mundo que no es este, pero está frente a nuestros ojos, hay un Universo, una Galaxia, oculta tras el concreto y la presurosa gente que corre de un lado hacia otro intentando que su vida social no se derrumbe...
El y ella lo saben, pero tienen miedo, miedo de ser mal vistos, miedo de no ser aceptados, miedo de que sus padres se sientan decepcionados, miedo de ser un fracaso del sistema.
Nada me sería mas reconfortante que ser un fracaso del sistema que me desprecia, saber que no soy parte de él, aún usando ropas fabricadas por su injusticia y escribiendo esto en un equipo adquirido por la absurda relación entre lo que costó ser fabricado y lo que me costó a mí obtenerlo. Porque todo este entorno que parece irremediable, obvio e ineludible se presenta así para no ser abandonado, y estas condiciones están tan tácita e intrínsecamente arraigadas en el dormido subconsciente de nuestra sociedad, que creemos que esta es la única manera de vivir, subsistiendo en la cultura del “tengo que hacer” y no el “quiero hacer”.
Es tan simple y tan complicado a la vez, porque está relacionado con nuestras aspiraciones y necesidades mas íntimas, mas instintivas y no aquellas que nos fabrican y nos hacen creer, como si fuera necesario tomar cierta gaseosa, vestir cierta ropa, o cosumir ciertos artículos para ser feliz.
Hay algo mas allá de lo que los comerciales nos quieren hacer creer, mas infinito, mas inocente e ingenuo, mas puro. Está en las alas de una mariposa o en los ojos de tus abuelos, en el aire que respiras o en el vértigo de escapar de la policía, en la candidez de un rayo de sol o en la implacable helada de una noche invernal, está en ese segundo en que por alguna razón la percepción de tu alrededor es diferente, solo vos lo sabés, aunque quizá lo ignores.
Hay una puerta para entrar a un mundo diferente, y está justo dentro nuestro. Es nuestra opción abrirla, o vivir en el ostracismo de este mundo ordinario, sometedor y conformista.

Rutina

Es tan solo otro martes más, como tantos otros que ya he vivido. Una suave llovizna humedece el gris paisaje urbano, donde el oscuro concreto y el asfalto se confunden con las plomizas nubes que tiñen el cielo.
A mi alrededor pude contemplar un entorno como cualquiera. El suave hamacar del tren estimula mi sueño, confundiendo levemente mis sentidos, y en torno a mí las mismas caras de siempre, que siempre son distintas, absortas en sus abstracciones, con muecas de indiferencia y soledad.
Todo se ve tan frío e indolente; se puede percibir en el aire un vaho de amargura.
Y yo que estoy sentado aquí, formando parte de este lánguido cuadro matutino, veo a través de mi ventanilla como se suceden uno tras otro los postes de luz, como delimitando cuadro por cuadro el vertiginoso paisaje exterior, ese paisaje gris y húmedo, melancólico y romántico, tan común como cualquier otro, tan ordinario y normal, como misteriosamente mágico.

Reificado

“Me siento alienado, como si no fuera del lugar donde nací. Es algo paradójico, raro, inexplicable. Así como el paranoico afirma una conspiración en su contra yo siento como si de algún modo este entorno en el que me encuentro está en mi contra, como no dejándome ser.
Me siento así cuando me veo afectado por las modas pasajeras y la superficialidad de la ostentación, me siento así cuando con ciega inocencia mi generación es manoseada, confundida y distraída con nuevas deidades mundanas, encandilados por estúpidos anuncios. No soy ajeno a esto, y es allí cuando me siento encerrado; cada vez que te intentas salir hay un modo de que vuelvas a entrar. Es tan diabólicamente perfecto.
Quizá en este momento leas esto con extrañeza, prejuicio o tal vez me creas un lunático .Es tan diabólicamente perfecto.”